La historia clínica es el corazón del expediente odontológico: concentra todo lo que necesitas saber de un paciente para atenderlo con seguridad y continuidad. Cuando está completa y organizada, el odontólogo llega a la consulta con la información que necesita, sin preguntarle al paciente lo que ya está registrado.
Esto es lo que no puede faltar en una historia clínica digital.
La base: datos del paciente y antecedentes
Toda historia clínica parte de los datos de identificación y del historial relevante para la atención:
- Datos generales del paciente: identificación, contacto y datos complementarios.
- Antecedentes médicos y odontológicos que afectan la planificación del tratamiento.
- Alergias y condiciones relevantes que deben aparecer en cada consulta.
La parte clínica: odontograma y periodontograma
El registro gráfico de las piezas dentales es una de las secciones más valiosas. El odontograma digital refleja el estado de cada pieza y las marcas de caries, obturaciones, prótesis y endodoncias, de modo que el odontólogo ve de un vistazo el estado bucal completo del paciente.
El periodontograma complementa el expediente con el estado periodontal: profundidad de sondaje, movilidad y afectación de cada cuadrante. Todo queda conectado al mismo expediente, sin duplicar la información.
Documentos, consentimientos y trazabilidad
Una historia clínica completa no son solo fichas: también registra los documentos y las autorizaciones que respaldan la atención:
- Consentimientos informados firmados según el tratamiento.
- Documentos clínicos adjuntos al expediente de cada paciente.
- Recetas y órdenes generadas desde la consulta.
- Historial de visitas con la trazabilidad de cada atención.